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miércoles, 6 de enero de 2016

Convertidos a la luz

Jueves de tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor
(06/01/2016)

Epístola I de San Juan 3, 22-24.4,1-6. 

Hijos míos: Dios nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas. En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha. Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.


Salmo 2, 7-8.10-11.

Voy a proclamar el decreto del Señor:
Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo,
Yo te he engendrado hoy.

«Pídeme, y te daré las naciones como herencia,
y como propiedad, los confines de la tierra."
Por eso, reyes, sean prudentes;
aprendan, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor.


del Evangelio según San Mateo 4, 12-17.23-25.

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz. A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.








REFLEXIÓN

En la catequesis del día de hoy el padre Roberto Álvarez comenzó el compartir de la mañana con la siguiente oración:

Alumbrame buen Jesús con la claridad de tu luz,
quita de mi vida toda oscuridad para que pueda
ser tesimonio de la verdad que viene de vos.

Refrena en mi toda divagación y quita de mí
toda tentacion que hace fuerza en toda mi vida
y me impide entregarme totalmenta a vos.

Pelea fuerte por mí.
Ayudame a vencer los antivalores que impiden
que tenga encendinda la luz de tu amor.

Que la abundancia de ese amor permita que
te alabe siempre y tenga una conciena limpia.

Envía tu luz y tu verdad para que luzcan sobre la tierra y sea posible tu Reino.

Que yo sea siempre un colaborador incondicional
de esta tarea.

Derrama tu gracias y llena mi corazón con tu amor
para que conociendo profundamente tu palabra
más te ame y te sirva, la ponga en practica para que
produzca fruto bueno y abundante.

Ocupa mi vida con todo lo que sea construir tu Reino
y hacer siempre todo para mayor gloria tuya.

Amén.

El pueblo que se hallaba en las tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivian en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

Actualmente esas regiones oscuras, de muerte, son las situaciones, tanto en lo personal como en lo comunitario, en donde las cosas no son como Dios las quiere. Y es allí en donde Dios viene a proponernos convertirnos a la luz.

Muchas veces cuando nombramos la palabra conversión inmediantamente pensamos en ascetismo, sacrificio, penitencia y tal vez eso nos genera resistencia. Tal vez, en este tiempo, nos toca darnos cuenta que no debemos encender la luz sino solo acercarnos a ella. Quizas convertirse en esta clave que Jesús nos propone tenga que ver con volver a las raíces, recuperar nuestra identidad más profunda que tiene que ver con estar vueltos a Jesús.

Ésta luz brilla desde Belén hasta el fin de los tiempos, no importa que hagas o dejes de hacer, la luz seguirá brillando. Y desde allí, es él quien nos dice “acercáte y aprendé a vivir de una vida más humana. Dejá que la gracia vaya sanando tu vida.”

El evangelio de hoy también nos dice “El Reino de los cielos estla cerca” y ese reino es Jesús, es esa luz encendida que nos llama a estar cerca y caminar hacia él.

Tal vez te sirva para seguir reflexionando: Cuando las cosas no son como Dios quiere, si soy parte de un pueblo que vive en tinieblas, si hay cosas de mi vida cotidiana que permanecen en la oscuridad ¿Cómo me convierto a la luz? ¿Cómo salgo de esa sombra?

escrito por Padre Roberto Álvarez
(fuente: www.radiomaria.org.ar)

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